Historia de la L.·.V.·.T.·.
septiembre 20, 2018
CODIGO MORAL MASONICO
Código Moral Masónico
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Luis Vargas Torres

El egregio Q.·. H.·. Luis Vargas Torres, nace en Esmeraldas en 1855 en el verde y legendario reino de la negrería. Sus estudios secundarios los realizó en Quito, en un colegio religioso, el Seminario Mayor regentado por los jesuitas. En 1882 dejó su próspero negocio para entregarse completamente a la causa, al camino de las armas, buscando días mejores para la República del Ecuador.

Hablar del coronel esmeraldeño, es referirnos al ser humano libre y de buenas costumbres, revolucionario, héroe y mártir; ferviente defensor de los ideales laicistas y de los derechos humanos individuales y sociales. Convencido de nuestro tríptico fundamental: Libertad, Igualdad y Fraternidad, de la pasión de sus principios e ideas y del brío de su carácter. Luchó junto al ilustre Q.·. H.·. Eloy Alfaro Delgado.

Testigo de injusticias, decía que su lucha no es contra de Dios, sino por la verdadera libertad, aquella que debe llegar a todos, sin importar sus creencias, pues «Para enseñar moral, virtud y el sentido del deber primero debe existir libertad de enseñanza». Esta libertad es la oportunidad para entender que es posible acercarse al conocimiento y la verdad, a la par que se combate el servilismo y la compra de conciencias.

En su exilio escribe el opúsculo «La Revolución del 15 de Noviembre de 1884» para perennizar sus ideas, el peso de la razón y la verdad: actuar de un reconocido Masón. Hecho prisionero a finales de 1886, se le facilitó la fuga, pero rehusó a utilizar esta alternativa porque no estaba junto a sus compañeros. Desfila al Oriente Eterno, al ser fusilado al pie de la Catedral de Cuenca, el 20 de marzo de 1877, ocho años antes de la Revolución Liberal de 05 de junio de 1895. Su único crimen fue ser honrado ciudadano, férreo combatiente de la tiranía del poder y amante del progreso de la patria.

El Q.·. H.·. Luis Vargas Torres es de esos hombres que aparecen de un momento a otro e irrumpen en las sociedades del mundo, como luz de un faro inextinguible señalando el camino del bien. Su liderazgo proyectó una figura sustentada en la convicción de principios, en la práctica de los valores y la promoción y protección por los derechos humanos. Su sangre no se derramó en vano, su legado se agiganta y permanece vivo en las luchas por la verdad, por la igualdad, por mejores días. Trascendencia que nos lleva a convencernos del ejemplo y la luz de la libertad irradiada por el ilustre ecuatoriano Luis Vargas Torres.

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